Mostrando entradas con la etiqueta Obesidad infantil. Sobrepeso. Dietas. Alimentación.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obesidad infantil. Sobrepeso. Dietas. Alimentación.. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de febrero de 2010

Enfermedades nutricionales I

Podemos definir la dieta como el conjunto y cantidades de alimentos que consumimos habitualmente y viene condicionada por diversos factores, estacionales, geográficos, sociales, económicos, etc. Podemos definirla como saludable y equilibrada si aporta los nutrientes y energía necesarios para mantener las funciones del organismo en su quehacer diario y dependerá del ritmo de vida, la edad, etc. de cada persona, esto quiere decir que cada persona necesita adaptarla a sus necesidades y características. Pero cada época, cada cultura tiene un patrón regular común a todos los individuos, configurando una dieta típica, v.gr. la dieta mediterránea.

Por lo tanto podemos definir como dieta saludable y equilibrada a la que incluye el consumo regular de una amplia variedad de alimentos, ya que no existe un alimento único que contenga la variedad y cantidad de nutrientes y energía necesarios para el desarrollo de una vida normal.

En la actualidad también solemos utilizar el término dieta para hacer referencia a los diversos regímenes alimenticios que realizan tanto personas sanas para adelgazar, como enfermas para recuperarse de dicha enfermedad. Por todo lo cual podemos hablar de dietas terapéuticas y dietas básicas.

Cuando se produce un desfase entre las necesidades del organismo y la dieta que realizamos pueden llegar a producirse enfermedades, que denominamos nutricionales o de la alimentación, provocadas tanto por la falta de nutrientes, como por el exceso o la ingestión de alimentos inadecuados o con sustancias perjudiciales para el organismo.

Por todo esto podemos dividir este tipo de enfermedades en cuatro grupos, que dependiendo el nivel de desarrollo de la sociedad en que nos encontremos predominaran las de un tipo u otro:

Enfermedades carenciales, debido a la falta de nutrientes necesarios, como la desnutrición o la avitaminosis.

Enfermedades por sobrealimentación, producidas por un exceso de alimentos en la dieta, como la indigestión o la obesidad.


Enfermedades por intoxicación, producidas por la ingestión de sustancias dañinas para el organismo, como las intoxicaciones alimentarias o las alergias alimentarias.

Enfermedades nerviosas, producidas por una errónea visión que tenemos de las necesidades alimenticias personales que tenemos, como la anorexia o la bulimia, y en los últimos años la ortorexia y la vigorexia.

También la nutrición es factor muy importante en el desarrollo de algunas enfermedades, o al menos la podemos considerar como un factor de riesgo.

En artículos posteriores explicaremos en que consisten cada una de ellas.

En Mendoza y Palomo somos conscientes de la creciente necesidad de información que sobre estos temas tienen las familias y es por lo que atenderemos en el menor plazo de tiempo posible las peticiones de información que se nos hagan llegar, preferentemente por vía electrónica, a través de nuestra página web o de este blog.

Fotos de public-domain-fotos.
Wikipedia.


domingo, 24 de enero de 2010

La obesidad infantil II


Como decíamos en el artículo anterior sobre la obesidad infantil, el aprendizaje infantil se produce por imitación y observación, por lo que los hábitos alimentarios, el estilo de vida y la actividad física de los adultos influyen de manera considerable en el comportamiento que estos manifiestan hacia su propia alimentación. Es fácil comprobar que los alimentos que hay en la nevera o en la despensa indican el tipo de dieta que reciben nuestros hijos, si no hay chocolates, ni chucherías, será imposible que éstos lo coman, igualmente la cantidad de dinero que tienen libertad para gastar en productos alimenticios, ya sea para comer en los recreos, para merendar en la calle o para caramelos, nos va a enseñar como de equilibrada es su dieta. Por lo tanto la primera regla para evitar la obesidad infantil es que los adultos conozcamos cuales son los conceptos básicos sobre alimentación y nutrición, lo que nos permitirá programar unos menús variados y equilibrados, así como controlar qué comen nuestros/as hijos/as a lo largo de todo el día.

¿Porqué la obesidad infantil es un problema de salud nacional en los países desarrollados?

La primera razón y la principal es por ser una enfermedad crónica que al igual que el tabaquismo está asociada a la aparición y desarrollo de otras enfermedades, como diabetes, hipertensión, dislipemias, enfermedades cardiovasculares, problemas psicológicos, problemas articulares y motrices, etc. provocando una grave perdida en la calidad de vida (dificultades respiratorias, trastornos cutáneos, etc.), que se acentúa en la vida adulta, y reduciendo la esperanza de vida.

En segundo lugar un/a niño/a obeso/a que no se trata a tiempo será un adulto obeso. Las conductas alimenticias erróneas son más difíciles de corregir cuanto más tiempo se hayan mantenido en el sujeto y habrán dañado su fisiología de forma más grave y permanente.

Y en tercer lugar, en una sociedad cada día más competitiva, en la que los modelos a imitar son de tipo atlético, la obesidad infantil afecta no sólo físicamente, sino lo que a veces es peor, de forma psicológica, su salud emocional se ve afectada gravemente, sufre su autoestima, se llega a producir aislamiento social y discriminación e incluso patrones anormales de conducta, que pueden desenvocar en enfermedades cono la bulimia o la anorexia nerviosa.

Sin embargo la obesidad infantil es una enfermedad evitable, ya que tanto los hábitos alimenticios y los estilos de vida se pueden fácilmente modificar en estas edades, en las que su personalidad se está formando, si todos los actores implicados en la educación se conciencian del problema, desde la Administración y los medios de comunicación, hasta los/as educadores, cuidadores, padres y madres.

La clave del tratamiento de la obesidad infantil está en la educación, basta con enseñarles a comer de forma saludable, tanto en cantidad, como tipos de alimentos, y animarles a la realización de algún tipo de ejercicio físico, evitando en la medida de lo posible actividades sedentarias como los vídeo juegos y la televisión.

Desde este blog, Mendoza y Palomo, como empresa de comedor, quiere colaborar en la concienciación de la sociedad acerca de este grave problema y espera aportar su pequeño grano de arena en la solución de éste.

lunes, 11 de enero de 2010

La obesidad infantil I

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial, más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y al menos 300 millones son obesas.

En España el crecimiento de la obesidad infantil es espectacular y preocupante, si hace 15 años, el 5% de los niños españoles eran obesos, esta proporción es ahora de más del 16% entre la población de 6 a 12 años. En la Unión Europea, sólo Gran Bretaña nos supera.

Pero, ¿sabemos qué es la obesidad?. Cuando hablamos de obesidad nos referimos a la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo y que se percibe por el aumento del peso corporal, cuando se supera el 20% de incremento del peso ideal según la estatura, la edad y el sexo de la persona a que nos referimos.

Hasta hace unos años para muchas familias el tener un hijo o una hija gordito/a y lleno de pliegues era toda una satisfacción, una señal de salud y fortaleza. Pero los expertos en salud han descubierto que estas familias estaban equivocadas, lo importante no es el peso, sino la salud, y al contrario de lo que se pensaba la obesidad se debe considerar como un factor de riesgo para la salud, una enfermedad emergente en los paises del primer mundo.

En España este problema es especialmente preocupante en los últimos años, en los cuales hemos superado al resto de países europeos en tasas de obesidad infantil. En España se nos llena la boca hablando de dieta mediterránea, pero los cambios en los hábitos sociales han hecho que esta dieta no exista al menos en los grandes núcleos de población.

La causa de esta verdadera epidemia (que puede tener consecuencias muy negativas en el futuro) es como hemos dicho, básicamente, el cambio de hábitos. Y sobre todo en lo referente a la alimentación y el sedentarismo. Los niños, en gran parte por influencia de los padres abandonan el consumo de frutas, verduras, legumbres y pescado, en favor de la comida rápida y la bollería. En cuanto al sedentarismo, las actividades físicas tradicionales se están cambiando por la televisión y los videojuegos, debido a los "problemas de la calle", tráfico, falta de espacios adecuados, necesidad de vigilancia, etc.

En la Comunidad Autónoma de Andalucía, la Consejería de Educación tiene en marcha programas que facilitan al alumnado en edad escolar poder acceder tanto a una alimentación saludable (apertura de comedores escolares con el Plan de Apertura de Centros), así como a la realización de actividad física en periodo extraescolar (con actividades extraescolares del ya mencionado Plan o con el Programa del Deporte en la Escuela).

Los peligros de esta tendencia son muchos. En primer lugar, la obesidad puede suponer al niño problemas físicos (diabetes tipo II, hipertensión, triglicéridos y colesterol, trastornos hepáticos,…) y psicológicos (baja autoestima, estigma social,…). Pero quizá lo peor es que está fraguando una obesidad adulta, con estos mismos problemas, pero agravados. Y hasta tal punto es así, que la siguiente generación podría tener una esperanza de vida menor que la actual, como consecuencia de esta obesidad, a pesar de los avances médicos en otros campos. Algunos estudios indican que la obesidad acorta la esperanza de vida en 13 años.

Pero el aprendizaje infantil se produce por imitación y observación, es por ello que tenemos que empezar por nosotros mismos, pues si la madre y el padre son obesos, el riesgo de que lo sea también el hijo es muy alto según todos los estudios estadísticos realizados. Todos sabemos que los hábitos infantiles tienen mucho que ver con los de sus progenitores, y de ahí la necesidad de modificar nuestras costumbres, cuando no sean adecuadas en materia de alimentación y salud. Por tanto, si luchamos contra nuestra propia obesidad, además de los evidentes beneficios que lograremos para nosotros mismos, también los conseguiremos para nuestros/as hijos/as.

En siguientes artículos desarrollaremos qué y cuánto debe comer un/a niño/a y un decálogo de alimentación saludable.

Imagen del banco de imágenes del ISFTIC.