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lunes, 10 de mayo de 2010

Alimentos funcionales

Alimentos Funcionales son aquellos alimentos que son elaborados no sólo por sus características nutricionales, sino también para cumplir una función específica, como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades, agregándoles componentes biológicamente activos, como minerales, vitaminas, ácidos grasos. etc. A esta operación de adición de nutrientes exógenos se le denomina fortificación.

Este concepto se basa en el potencial que tienen los alimentos en detener el aumento de las enfermedades crónicas en la población. Reducen riesgos de hipertensión o diabetes, disminuyen el colesterol, mejoran las defensas, retrasan el envejecimiento y ayudan a mantener un buen estado físico.

Las características de un alimento funcional son las siguientes:

  • Su consumo no posee efectos nocivos.

  • Cuenta con propiedades nutritivas y beneficiosas para el organismo.

  • Disminuye y previene el riesgo de contraer enfermedades, además mejora el estado de salud.

Entre los alimentos funcionales se encuentran los Probióticos, son microorganismos vivos adicionados a un alimento, que en concentraciones óptimas, ejercen un efecto benéfico en la salud humana. Ya sea por estimulación selectiva del crecimiento y/o actividad de una o un número limitado de bacterias en el colon.

Las bífidobacterias BIFIDOBACTERIUM LACTIS y las bacterias ácido-lácticas LACTOBACILLUS ACIDOPHILUS, LACTOBACILLUS PARACASEI, son las más estudiadas y utilizadas como Probióticos.

Algunos efectos investigados de los Probióticos son los siguientes:

  • Producción y aumento en la biodisponibilidad de vitaminas B1 - B2 - B6 – B12, niacina, biotina, ácido fólico, ácido pantoténico.

  • Mayor bio-disponibilidad de minerales como el calcio, hierro, cobre, zinc, y magnesio en alimentos con adición de probióticos.

  • A través de diferentes mecanismos presentan actividad anti-microbiana.

  • Efectos hipocolesterolémicos.

Para que consideremos que un alimento es funcional ha tenido que realizarse durante su procesado alguna de las siguientes operaciones:

1.- Eliminación de un componente alimenticio conocido como causante o determinante de una enfermedad, v.gr. la eliminación de la lactosa de ciertos productos lácteos.

2.- Incremento en la concentración de un componente alimenticio. Esta operación de fortificación, o añadidura de un componente activo, hace que la dosis diaria del mismo se acerque a las recomendaciones de los organismos reguladores, lo que a la larga redundará en una disminución de riesgos de enfermedad.

3.- Adición de un componente que no está presente en la mayoría de los alimentos.

4.- Reemplazo de macronutrientes.

5.- Incrementando la biodisponibilidad o estabilidad de un componente conocido con el objeto de producir un efecto funcional o reducir la aparición de enfermedades.

Se ha observado en estudios realizados en animales, una inhibición en el crecimiento tumoral, o una eliminación total, y la hipótesis plantea que esto se da porque hay acciones sobre el sistema inmune.

La producción de ácidos que provocan los Probióticos estimula el peristaltismo intestinal reduciendo el tiempo de tránsito de las heces, por lo tanto se consideran útiles para la profilaxis y tratamiento de disturbios intestinales.

Algunos ejemplos de Alimentos Funcionales que se pueden encontrar en el mercado son: Yogur , Leche fermentada, Kefir , quesos, margarinas, huevos enriquecidos con omega 3, entre otros.

Estos productos, entre otros, equilibran la flora intestinal, protegiéndola de bacterias nocivas y de toxinas, como así también, refuerzan las defensas naturales.

En el tracto intestinal es donde tales microorganismos, ejercen una importante función, actuando beneficiosamente a favor de nuestra salud.

Cuando se ingieren capsulas o suplementos alimentarios, existe una gran probabilidad de que dichas bacterias no lleguen vivas al tracto intestinal. Sin embargo si ingerimos alimentos que las contengan como es el caso del yogur, un alimento constituido por una base proteica, con una consistencia semisólida, lo que le permite a las bacterias PROBIOTICAS llegar al intestino humano intactas y vivas.

Los dietistas advierten sobre su consumo y las propiedades que se les atribuyen, deben ser tomados como parte de una dieta equilibrada y de ninguna forma sustituirla, estudiándose en la actualidad las consecuencias de su consumo a largo plazo.

Wikipedia.

Banco de imágenes y sonidos ISFTIC.

lunes, 15 de febrero de 2010

Alimentación saludable III

DIETA MEDITERRÁNEA

Las primeras referencias científicas que nos encontramos cuando empezamos a investigar sobre la Dieta Mediterránea datan de finales de la década de los 40 del siglo pasado cuando la profesión médica y la población en general empieza a concienciarse de la importancia que la alimentación tiene para la prevención de multitud de enfermedades, sobre todo de las cardiovasculares y empiezan a observar que la incidencia de este tipo de enfermedades es menor en las zona rurales del sur de Europa lo que achacan a su estilo de vida, “muy activo físicamente, frugal y con una ingestión predominante de productos vegetales y reducida en productos de origen animal”, lo que da lugar posteriormente al concepto de “dieta mediterránea”.

Por tanto podemos definir “dieta mediterránea” como el modo de alimentarse basado en patrones dietéticos de los países mediterráneos, aunque sus beneficios están ámpliamente difundidos, podemos señalar que no solamente reduce la incidencia de enfermedades cardiovasculares y la obesidad, sino que llega a reducir un 33 por ciento la posibilidad de sufrir tumores gástricos y parece estar asociada a un menor riesgo de deterioro cognitivo leve tanto durante el envejecimiento como durante la etapa de transición entre la demencia a la enfermedad de Alzheimer.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS

Abundancia de alimentos de origen vegetal: frutas, verduras, pan, pasta, arroz, cereales, legumbres y patatas. Frutas y verduras 5 veces al día, siendo una de ellas en forma de ensalada. Las frutas y verduras, ricos en fibra, nos aseguran las suficientes vitaminas y minerales y las pastas, arroz, patatas, pan y legumbres los carbohidratos complejos necesarios (el 50% del aporte energético diario), evitando el consumo de carbohidratos simples (helados y bollería).

Consumo de alimentos de temporada, a ser posible en su estado natural o hervidas con la piel.

Utilización de aceite de oliva virgen extra, tanto para freír como para aderezar y consumo de frutos secos, miel y aceitunas con moderación, ya que las grasas nos deben aportar el 35% de la energía necesaria, preferentemente las vegetales y en su caso las de origen animal proveniente de pescados azules porque es poliinsaturada. La ingesta de ácidos grasos saturados debe ser inferior al 10% de la dieta.

Consumir diariamente una cantidad moderada de queso y yogur.

Consumir semanalmente una cantidad moderada de pescado, preferentemente azul, aves y huevos, que nos proporcionan las proteínas necesarias (el 15% de la energía total), ya que estas proteínas son más completas que las de origen vegetal, aunque los vegetales debidamente combinados, v.gr. lentejas con arroz, aportan una proteína de calidad similar a la animal, pero sin colesterol ni grasas saturadas.

Consumo de carne roja algunas veces al mes.

Uso de hierbas aromáticas como una alternativa saludable a la sal.

Realización de alguna actividad física regular para hacer trabajar al corazón y mantener en forma nuestras articulaciones y nuestro tono físico.

De la importancia que en la actualidad se le da a la dieta mediterránea nos da idéa que en junio de 2007 el Gobierno español la propuso para su inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, siendo esta rechazada por el momento en la conferencia internacional que la UNESCO realizó en Abu-Dhabi.

Wikipedia.

Fotos cortesía de photos8.com

domingo, 31 de enero de 2010

Alimentación saludable II




Como responsables de la alimentación del alumnado de los centros o de nuestros/as hijos/as, debemos tener en cuenta lo importante que es para ellos/as comer alimentos saludables, aunque ¿quién no ha tenido discusiones sobre qué se debe comer?.

El mayor deseo de los padres y madres en la actualidad es que sus hijos/as tengan una buena salud, previniendo no sólo las enfermedades infantiles, sino también teniendo en cuenta las posibles repercusiones en la vida adulta.

Por lo tanto, lo primero que debemos tener en cuenta es que mientras antes se inicien en los buenos hábitos alimenticios, menos errores y problemas de salud tendremos que corregir. Un buen comienzo es conocer y usar la pirámide alimentaria (a este tema le dedicaremos un artículo completo) y aplicar unas sencillas normas dietéticas generales.

Si nos fijamos algunas metas tendremos más claro cómo debemos actuar.

Prevenir las enfermedades en la edad adulta que tienen su base en la alimentación infantil (hipertensión, obesidad, accidentes cerebrovasculares, etc.).
Promover la dieta mediterranea (elección del aceite de oliva, moderación en el consumo de carne, disminuir el consumo de sal, aumentar la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, aumentar el consumo de frutas, verduras y pescado, asegurar el consumo de lácteos, estimular el ejercicio físico, etc.)
Promocionar la importancia de un buen desayuno, ya que contribuye a conseguir unos aportes nutricionales más adecuados.
Vigilar el consumo y calidad de las chucherías, restringiendo su consumo.
Promocionar el consumo de alimentos funcionales, modificando la composición de productos alimenticios reduciendo las sustancias indeseables y enriqueciéndolas con sustancias deseables.

Los niños de corta edad necesitan tres comidas regulares más uno o dos bocadillos o piezas de fruta. Debemos planificar el horario de todas las comidas, de manera que no hayan grandes periodos de tiempo sin tomar alimentos, ni demasiado pequeños.

Uno de los errores más comunes que cometemos es el de servir raciones o porciones del mismo tamaño a todos los miembros de la familia, sin tener en cuenta que éstas deben ser más pequeñas para los/as más pequeños/as. Si se quedan con hambre ellos pedirán más comida.

Como decíamos en el artículo anterior debemos ofrecerles nuevos alimentos y lo debemos hacer en porciones aún más pequeñas. En ocasiones siempre quieren comer el mismo alimento comida tras comida, este comportamiento se conoce como "manía por un alimento". Por lo general, esta manía por un alimento no dura lo suficiente para perjudicar la salud del niño; si se trata de un alimento saludable, podemos permitir que lo siga comiendo hasta que se le pase la manía.

Es posible que coman menos un día y más al día siguiente, el apetito de los/as niños/as depende de su crecimiento y nivel de actividad. Si consideras que está comiendo muy poco o demasiado, debemos consultar al médico.

Como ya hemos dicho debemos utilizar la Pirámide de los Alimentos, que nos ayudará enseñar que deben comer para crecer fuertes y saludables.

Debemos procurar que tomen alimentos de los cinco grupos alimenticios, todos son importantes y necesarios, ya que cada uno de ellos proporciona algunas de las sustancias nutritivas y la energía que los niños necesitan, así como promover la dieta mediterranea.

En la sociedad actual los escolares pasan mucho tiempo fuera de casa y la supervisión de su alimentación se hace más difícil; una dieta inadecuada puede llegar a provocar desde problemas de aprendizaje, hasta desórdenes alimentarios, llegando a estar en peores condiciones para afrontar tanto la actividad escolar como las de su vida diaria.

Una buena alimentación comienza con el desayuno, el organismo ha estado varias horas sin alimento y es una comida que no deben saltarse, ni tomarse a la ligera, llegando a ser la única comida del día que puede hacer toda la familia unida, pudiendo servir para crear hábitos que mantendrán durante toda su vida. Por lo tanto si es necesario nos levantaremos antes, para tener tiempo suficiente para desayunar.

Otro problema al que deben enfrentarse los progenitores y los educadores son los denominados "alimentos chatarra", golosinas, gaseosas, comida rápida, etc. ricos en hidratos de carbono y grasas, que lejos de consumirse en ocasiones especiales, son alimentos a los que tienen especial predilección, gracias a su atractiva presentación y a las fuertes campañas publicitarias. Esto hace difícil darles, sin más, dinero para que compren la merienda o el bocadillo del recreo, por lo que debemos preocuparnos de preparar estas comidas y guardarlas en las mochilas.

Por todo lo cual debemos actuar con la habilidad necesaria para que coman una variedad y cantidad de alimentos que le son necesaria para su crecimiento y que lo hagan con el placer que puede devenir de la alimentación diaria.

Por último, recordar que en la actualidad una gran cantidad de alumnado almuerza en los centros escolares y que esta comida debe estar equilibrada con el resto de comidas que se realizan a lo largo del día.

Por todo esto en Mendoza y Palomo S. L. cuidamos especialmente la alimentación del alumnado que come en los centros escolares, tanto desde el punto de vista de la cantidad y la calidad de los productos empleados y el resultado final, como del equilibrio nutricional necesario.

jueves, 21 de enero de 2010

Consejos para una alimentación saludable


Uno de los primeros errores que cometemos los padres y madres en la alimentación de nuestros/as hijos/as es olvidar que sus necesidades alimenticias (energía y nutrientes) varían dependiendo de la edad, del ritmo de vida y cuando se van haciendo mayores también según el sexo.

También solemos olvidar que sus gustos y apetito no tiene porqué coincidir con los nuestros. Por ello la alimentación debe adaptarse a sus características individuales. No obstante, podemos tener en cuenta unas reglas universales que se pueden aplicar tanto a la frecuencia en el consumo de alimentos, como en las cantidades aconsejadas (raciones) que nos pueden ayudar a diseñar una dieta saludable y equilibrada, sin olvidar que como con cualquier otro aprendizaje debemos tener paciencia, constancia y disciplina.

Consejos para una alimentación saludable:

  1. Relajada y ordenada. La comida no puede ser un campo de batalla, un ambiente relajado y tranquilo ayuda, todos debemos disfrutar de este momento, de la comida y de la compañía, es importante que todos comamos juntos. Debemos respetar el orden natural de las comidas, primer plato, segundo plato y postre. Aunque no le guste alguno de ellos debemos intentar que al menos los prueben todos, y no se dejen ninguno atrás.

  2. Educativa y divertida. Nuestro comportamiento debe ser coherente con las recomendaciones verbales que transmitimos, no dará buenos resultados nuestras enseñanzas sino las ponemos en práctica. Si nos ayudan en la compra y elaboración de las comidas, preparación de la mesa, etc. estas ocasiones pueden ser propicias para la adquisición de buenos hábitos. La adquisición de buenos hábitos alimenticios debe realizarse tanto en los centros educativos como en nuestras casas, respetando en la medida de lo posible el apetito del niño, pero sin hacer concesiones inaceptables. Deben saber para que sirven los alimentos y que funciones realizan sus componentes.

  3. Variada y nutritiva. Debemos acostumbrar a nuestros/ hijos/as cuanto antes a que coman de todo y a degustar los sabores de distintos alimentos. La clave está en ofrecerle una alimentación variada desde sus primeros años de vida. Es más fácil que aprendan a comer bien si han podido probar una gran variedad de alimentos. Hay que ofrecerles alimentos de todos los grupos alimenticios (frutas, pescados, verduras, legumbres, lácteos, etc.) evitando consumir alimentos superfluos, como dulces, chucherías, refrescos, etc.

  4. Sana y equilibrada. Debemos utilizar alimentos con poca o ninguna grasa, con poca sal, abundantes vegetales (verduras, frutas, legumbres y cereales integrales), y en cantidades acordes a su apetito y a sus necesidades. Debemos conocer que comen en el centro educativo para poder complementarlo con el resto de las comidas.y conseguir una dieta equilibrada. Los alimentos deben distribuirse a lo largo del día para que el cuerpo obtenga de ellos los nutrientes que necesita, según sus exigencias, para lo cual deben hacer al menos tres comidas consistentes (desayuno, almuerzo y cena), sin olvidar que deben tomar algo a media mañana (al menos una fruta) y merendar. No deben pasar más de cuatro horas entre las comidas sin tomar nada.

  5. Apetecible. Si cocinamos los alimentos de diferentes maneras, haciendo combinaciones con alimentos que sabemos que les gustan menos con los que le gustan más y hacemos presentaciones atractivas, hacemos la comida más apetecible.

Imagen del portal de salud de la Consejeria de Salud de la Junta de Andalucía.